03 mayo 2006

UNA VEJEZ INCOMPRENSIBLE


Desde que mis abuelos se fueron a vivir a la residencia que está al lado de mi casa , no hay semana que no les vea tres o cuatro veces, que en comparación con la visita mensual que les solía hacer cuando vivían en su casa es una auténtica pasada.

Aunque no es la forma más divertida de pasar la tarde , el estar con ellos me ha ayudado a aprender algo más de la tercera edad (y que nadie se moleste por el apelativo). Pero sin duda lo que más me ha impresionado ha sido ver que conforme pasa el tiempo, las personas nos volvemos más egoístas, más impertinentes y más demandantes de atención. Seguro que no todos los viejicos son así, pero la gran mayoría de abuelitos y abuelitas que conozco pecan de lo que acabo de mencionar.

Yo pensaba que con el paso de los años uno se iba concienciando de que la muerte, día a día, estaba un poquito más cerca y que uno intentaba mejorar, no sé el arrepentimiento de última hora. Sé que es un pensamiento un poco absurdo, porque quién me dice a mí que mientras paseo por la calle no se me va a caer una maceta en la cabezota y...¡hasta la vista! Nadie sabe cuando le va a llegar su hora y se supone que debemos estar siempre preparados, pero no sé , a mi eso de llegar a los 80 creo que me activaría un chip que me haría estar alerta ante la posible visita de la señora de la guadaña.

Imagino que será cuestión de esperar y probablemente cuando sea mayor me aferraré tanto a la vida que ignoraré posibles visitas inoportunas y me convertiré en una vieja gruñona, egoísta , impertienente y demandante de atención. En fin, así es la vida ¿no?

(menudo temita para reflexionar a primera hora del día...)

5 comentarios:

toxcatl dijo...

No, cielo; yo creo que no es así. Hay personas de la tercera edad que _no_ son impertinentes, ni egoistas, ni demandantes de atención...pero son los menos.

Por mi parte, no me resigno a una vejez amargando a los que tenga alrededor...

Alberto Alvarez-Perea dijo...

Yo quiero pensar que no me encontraré en ese grupo. Pero viendo la actitud de la mayoría de ancianos con los que mantengo relación o, simplemente, me cruzo por la calle, me da miedo que sea ley de vida...

Irene dijo...

No sé, yo creo que no todos son así (aunque puede que lleves razón y sean los que menos). Yo a veces veo a mi abuelo como un niño pequeño. Antes me desesperaba y perdía la paciencia con él, pero ya no. En lugar de enfadarme sonrio y le doy un besito jeje. De vez en cuando se queda así como entortao y dice una; ¿qué estará pensando?. No sé, me produce cierta ternura. En cambio otras... Es muy cabezota, y discute mucho con la pobre de mi abuela. Y es lo que tú dices, pero no creo que lo haga con intención. Son tonterías, pero como a esa edad los pobres están ya prácticamente ociosos, pues creo que es más bien el no tener qué pensar. Y por eso monta la película por una pamplina. En fin, que ya me estoy enrollando de nuevo. Besitos.

Lorei dijo...

Dicen que con la edad se exageran los defectos de las personas. Por otro lado en general son personas que han trabajado mucho en su vida y ahora se sienten solos y puede que poco útiles así que demandan cariño, pero a su manera. Supongo.

Eriwen dijo...

He trabajado con personas mayores y son especiales, pero las que tu dices son las menos, pero arman mucho ruido, en serio ^_^