24 octubre 2006

Tu poemastro


Me reclamas tu poemastro,
aunque no sé para sé para qué.
Probablemente ni lo leas,
pero sé que aunque lo ignores,
si no lo escribiera,
pensarías que no me importas nada,
que no siento nada,
que no significaste nada.

Nada más lejos de la realidad...


Te escribí mil veces,
te hablé hasta en sueños,
y te lloré hasta caer rendida.
Pero eso no cambia nada, ¿verdad?

Entoces ¿qué quieres que te diga?
¿Que te extraño?
¿Que me duele que me apartes de tu lado?
¿Que aborrezco mi vida desde que no estás en ella?
¿Que me atormenta la idea de no volver a verte, oirte ni tocarte?
¿Que de pronto nada tiene sentido?

Pues te lo digo.
Te echo de menos.
Me mata ver cómo me alejas de tí,
cómo buscas a otros que ocupen mi lugar,
porque yo... perdí mi sitio.
Me odio por ser cobarde, hipócrita e influenciable.
Me asfixia pensar que nunca volverás a mirarme, susurrarme ni acariciarme.
Me siento más perdida, más vacía y más triste que nunca.

Pero ¿qué más da?
¿qué más da lo que sienta?
¿qué más da lo que diga?
¿qué más da lo que haga?
No me crees;
no quieres creerme.
Y aunque me creyeras,
¿de qué serviría?

La distancia y todo lo que ella supuso,
acabó con nosotros.
De haber estado juntos,
tú habrías sido mi apoyo, mi fortaleza,
mi motivo para luchar,
como lo fuiste en tu pérfida Iruña.
Pero estábamos separados,
y éramos vulnerables.
No culpo a nadie,
las cosas pasaron así porque tenían que pasar,
pero no puedo dejar de pensar,
¿qué habría pasado si...?

Si Madrid hubiera sido Oviedo...
nada de esto estaría pasando.
Esos 6 meses que minaron la relación,
habrían sido los 6 meses que la salvaran.
Y tal vez ahora yo estuviera eligiendo mi vestido blanco...

Pero ¿de qué sirve pensar en eso?
No hay manera de dar marcha atrás;
el camino andado no se puede desandar
y el futuro nos lleva por sendas irreconciliables.

Tú Madrid, yo Pamplona,
cada uno ha hecho su elección
y desafortunadamente el otro no ha formado parte de ella.
Sabes que no puedo,
no puedo dejarlo todo e irme contigo.
Esto no es un cuento de hadas,
esto es la realidad
y en este mundo el trabajo importa.

Podría prometerte mi futuro,
pedirte que me esperaras 4 años,
y transcurridos los mismos,
lo dejaría todo por estar contigo.
Podría sí, pero...¿de qué serviría?

De nuevo la distancia y todo lo que ella supone
estaría en contra nuestra.
Y yo no tendría ni apoyo, ni fortaleza, ni motivo para luchar.
Se repetiría la historia,
y de nuevo, más tristeza y más llantos.

No hay alternativa posible,
no la hay.
Al menos yo no la encuentro.

Desgraciadamente, a veces, el amor no es suficiente.

9 comentarios:

mordandis dijo...
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malshpa dijo...
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toxcatl dijo...
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cristi dijo...
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Rafael dijo...
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m dijo...
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principito dijo...
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Anamen dijo...
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una amiga : - ) dijo...
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